En cuanto llega la primavera en Carcaixent, la Semana Santa, arranca con la tradicional “procesión de las Palmas” en la que una imagen de Jesús a los lomos de una “burreta” toma las calles y, grandes y pequeños, la seguimos por toda la localidad con ramas de olivo y palmas, para comenzar así a revivir desde la tradición (aunque nunca es igual y siempre es diferente) la Pasión y la Muerte de Jesús. Para comenzar así a repetir desde el fervor la vida y la Muerte del Hijo de Dios.
Los aromas de esos días son: La cera derramada de los cirios, las miles de flores que adornan los pasos, las antorchas que alumbran las imágenes…
Los lugares de esos días santos son: Las plazas y las calles…
El arte de esos días son: Las imágenes, los bordados de los mantos que cubren las Vírgenes, las puntillas hechas a mano que las adornan,…
La música de esos días santos son: Los sones de tambores, son los sones de cornetas (y sólo ellos osan a romper el silencio).
La Semana de Dolor es la herencia que pasa de padres a hijos, es la costumbre que se hereda y se transmite de generación en generación. Y mientras haya un cofrade que procese; mientras haya un paso que procese y alguien que desde la acera les mire seguirá la tradición…